Capacitarse ya no es una opción, es una obligación

De acuerdo a su tamaño y a las áreas del conocimiento y la producción en que se especializa, cada empresa representa un universo único. Ya sea por la forma de su estructura o por la toma de decisiones en cada organización debe priorizarse la formación y estímulo de distintas aptitudes.

Además dentro de ese universo cada integrante cuenta con su propia personalidad y rasgos de identidad autopercibidos que lo posicionan en relación con otros pares. Esta dimensión relacional, a gran escala, redunda en la capilaridad de cada proceso y serie de labores que se realizan a diario.

La planificación de esta dinámica, en el seno de una compañía, debe considerar, siempre, el contexto externo y las diferentes amenazas y oportunidades en el que se encuentra inmersa, ya sea en una dimensión territorial o más global. 

Este vértigo junto a los cambios propios de un planeta que intenta quitarse de encima los velos de una pandemia como no vivió en el último siglo y que redefinió sus relaciones humanas, obliga a que las capacitaciones para empresas sean un vector fundamental en el crecimiento real de cada organización. Los modos de trabajar cambiaron y sus trabajadores ya no son los mismos que eran hace apenas un puñado de años.

¿Por qué capacitar?

Hoy por hoy, las tecnologías digitales sumado a una manera hiperactiva de comunicación, donde los protagonistas son emisores y receptores en simultáneo, obligan a un permanente rediseño de las aptitudes heredadas de la vida tecnológica.

Es en ese marco que se cae de maduro una sencilla pregunta. ¿Por qué capacitar al personal de una empresa? 

El interrogante admite múltiples respuestas centrándose la mayoría en el otorgamiento de herramientas y saberes con el fin de despertar el interés y la potencialidad en el desempeño del personal de una empresa. Este incremento debe verse reflejado de forma colectiva e individual a la vez. Es decir, poder afinar el instrumento propio y personal pero sin desatender la partitura general sobre la que se sostiene el concierto de la compañía.

De este modo, cada momento en el plano secuencial del trabajo en una organización predispone a determinados tipos de capacitaciones, más particulares o concretas, según el caso. Por ejemplo, la forma de usar todo tipo de herramientas digitales para mejorar el trabajo remoto resulta un aprendizaje esencial que debe ser reconocido por cada empresa a fin de ponerlo en práctica. La manera de comunicarse a través de estas plataformas, el lenguaje empleado, las decisiones acerca de qué comunicar y qué no comunicar resultan piezas claves de un tipo de capacitación que está anclado a los debates que se dan en este presente de hiperconectividad.

Reciprocidad

Debe considerarse que cualquier capacitación conlleva un alto componente de reciprocidad en la medida en que cada empresa al realizar capacitaciones permanentes invierte en el desarrollo de sus empleados. Un suministro intelectual y afectivo que regresa en la labor que cada uno lleva a cabo.

Los recursos humanos, tanto administrativos como técnicos, de una plantilla de personal necesitan contar con una gama de potencialidades que les permitan visualizarse también en diferentes roles o, llegado acaso, realizando distintas tareas ante la necesidad de dar respuestas.

De todas las capacitaciones que se ofrecen hay algunas que, en los últimos años, han tenido mayor predominio que otras. Estas son:

  • Capacitación de habilidades blandas. Son las que tienen que ver con las relaciones interpersonales, ejemplificadas en la forma de comunicar o negociar, así como la identificación de distintos potenciales en pos de crear un equipo de trabajo armónico y rendidor.
  • Capacitación para gestionar procesos. Esto redunda en la optimización del tiempo en cada conjunto de tareas así como la extrema utilidad de los recursos implicados en ellas.
  • Capacitación en salud y seguridad: Cada colaborar debe estar al tanto de las distintas medidas y reglamentaciones vigentes a fin de evitar riesgos y daños generados por una mala praxis.
  • Capacitación en gestión ambiental: A fin de tener en claro el lugar que ocupa la empresa en el entorno de la sociedad y qué aporte realiza al cuidado del medio ambiente.
  • Capacidad en manejo y continuidad de unidades de negocios: Para garantizar que el flujo de producción pueda seguir operativo más allá de cualquier circunstancia o inconveniente.

Se trata apenas de algunas de las posibles capacitaciones que pueden ofrecerse para potenciar al grueso del personal en su totalidad a la vez que abrir constantes ventanas de innovación y sacudir la inercia en la cual puede recaer cualquier compañía.

Desafíos actuales

En la actualidad tampoco es necesario que la serie de actividades integrada en la capacitación se realicen de modo presencial y sincrónico así como contar con un amplio salón o gran espacio físico para su desarrollo. Es plausible planificar encuentros remotos a través de plataformas virtuales con colaboradores que aporten su experiencia desde diferentes unidades de la empresa situadas a lo largo y ancho del territorio. 

Esta diversidad de opiniones enriquecerá la perspectiva a la vez que ayudará a descomprimir la propia dinámica interna con el aporte de los mismos circuitos productivos desde otros puntos de localización. 

Como rezan viejos dichos: basta alejarse un poco del bosque para verlo desde otra perspectiva y percibir ciertos claros que, inmersos en su interior, no se perciben como tales.

Una empresa, acorde a su perfil y a la cantidad de áreas y secciones que cuenta, puede crear su propio programa de instructivos o de desarrollo profesional a fin de no dejar costado sin aprovechar acorde a un rendimiento que la posicione mejor en el mercado, dotándola de mayor competitividad.

Es en esa puja que conviene dejar en claro que, de acuerdo a cada empleo se requieren diferentes tipos de habilidades. Por lo tanto siempre es necesario contar con una plasticidad que permita adaptarse a los diferentes contextos. Así como también ir sumando el conocimiento que los desafíos de la época proponen. 

Por todo esto y, razones que sobran, capacitarse más que una opción es una obligación para no perder el tren de las oportunidades.

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